Impotenciax

Salí del bar… Con aire de bohemio, añorando vivir en el centro, involucrándome en la soledad rodeada y compartida de la capital. Vuelvo al mismo punto, sin tatuajes.

En el brazo, es un manchón, pero es un tatuaje, tal vez me vea rudo, tal vez abra una conversación, y esa sea la excusa. Fumo mi cigarillo imaginario, veo el humo y siento que las ideas me suben a la cabeza y salvo el mundo. Fuerza extralimitada, todo desde mi estúpida sencillez anónima.

Me despido de un amor, de otro, termino dando reportes de lo ocurrido, sin la maldición del sexo. Pero retorno al mismo punto… la ciudad no es muy grande, mi vida no es muy grande, ni el estúpido universo lo es. Sigo en el mismo punto. Escritura automática, y miro mi tatuaje… me arremango la camisa y allí esta… a nadie le importa, sólo a mi, y no soy lo suficientemente pedante para darle la importancia que merece para atraer miradas y comentarios. Sólo es un tatuaje… ¿Porqué lo hice? Cada día que pasa siento que me estoy volviendo loco, hablando con él. Vuelvo a mi cigarrillo, no existe.

Abrazo, despedida, y la estúpida centralidad de la ciudad me deja en un acto frío de impotencia sexual. Aun así es en lo único que tengo fé.

Pacho Parker

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